El mundo móvil también será rural
Nadie puede predecir con acierto el futuro. Pero cuando el futuro se convierte en presente, anclarse en las viejas formas del pasado es como quedarse ciego en el último vagón del tren e intentar conducirlo en el sentido contrario al de la marcha. Las transformaciones que vivimos en el mundo actual son tan vertiginosas que quedarse quietos en la oficina pendientes del reloj es como quedarse en casa pegado a los puntos grises del televisor esperando a que vuelva la señal analógica.
Si ayer crearon el primer transistor orgánico, hoy convierten la piel en una nueva pantalla táctil y mañana veremos esa misma luz futurista en el salpicadero cuando nos pongan internet en todos los coches. Los nuevos cachivaches y avances tecnológicos han inundado nuestras vidas anunciando inequívocos cambios de la misma forma que los extremos de calor y de lluvias se hacen sintomáticos del cambio climático. Desde que internet se convirtió en el protagonista y en la herramienta imprescindible de la vida laboral de cualquier empresa, el mundo ha cambiado tanto que las rutinas de trabajo, la forma de comunicarse y las metodologías para llevar a cabo cada una de las funciones de cualquier negocio ya nunca serán las mismas.
¿Serán los funcionariados trabajadores de oficina una especie en extinción frente a la tendencia a la movilidad en la fuerza de trabajo que permiten y facilitan las nuevas tecnologías? Un estudio recientemente dado a conocer por la firma IDC, "Worldwide Mobile Worker Population 2009-2013 Forecast" (Pronóstico de la población trabajadora móvil en el mundo 2009-2013), en el que se analiza esta tendencia mundial en las distintas categorías de trabajadores móviles, afirma que más de un tercio de la fuerza laboral mundial será móvil en 2013.
Cada vez son más las personas que ya no pasan un determinado número de horas dentro de una oficina porque pueden desempeñar sus funciones desde distintos lugares y en el tiempo que más les convenga, a través de herramientas que permiten una vida laboral más flexible y de mayor movilidad.
Según el citado estudio, es EEUU donde la penetración de la población trabajadora móvil ha alcanzado su punto más álgido (con el 72,2 % de trabajadores móviles ya en 2008) seguido de Japón (que alcanzará el equivalente al 74,5 % de la fuerza de trabajo del país en 2013). En Europa occidental se llegará con un número mayor en términos netos, alcanzando los 129,5 millones de personas en 2013.
De acuerdo con otros estudios, las empresas que han incorporado mecanismos para un trabajo a distancia facilitado por las nuevas tecnologías demuestran que esta práctica mejora los procesos de trabajo, incrementa la productividad, facilita el trabajo en equipo, mejora la conciliación de la vida laboral y familiar, mejora la comunicación en general, optimiza el espacio físico, reduce el tiempo de desplazamientos y disminuye el impacto ambiental.
Vivimos en una urbe global en la que la antigua dicotomía entre lo rural y lo urbano es cada vez más difusa. Cualquier región puede estar lista para beneficiarse del alcance y la flexibilidad que ofrecen las soluciones móviles, de las que existe un gran potencial por explotar, por lo que es fácil vaticinar que el mundo móvil también será rural.
Pocas veces como ésta se abre una puerta para que sociedad de la información y mundo rural puedan conformar una alianza por la que avanzar juntos en el futuro, pues es una oportunidad más para asentar en el medio rural una fuerza de trabajo con nuevos valores medioambientales y que huye de la masificación de las grandes ciudades. El mundo de hoy es ya un mundo móvil, y lo será más en un futuro cercano, hasta que sentados debajo de una encina podamos dar con fuerza al ratón y enviar a toda velocidad el trabajo recién cumplido.
( Manuel Bautista Mora )