Chile: Desarrollo Territorial, un nuevo enfoque que se instala en la agricultura familiar. (Eduardo Henríquez es periodista en Chile, que mantiene un intercambio de colaboraciones con nuestro periódico).
El avance general del movimiento campesino chileno se desenvuelve, en sus aspectos fundamentales, sorteando significativas contradicciones, donde quedan de manifiesto sus debilidades ante las transformaciones capitalistas que orientan a la agricultura en su conjunto.
El concepto de territorio en las formulaciones estratégicas y tácticas se viene instalando con lentitud en las direcciones campesinas, lo que vaticina que en los años futuros este sector podrá tener mayores capacidades para incidir en el curso de los acontecimientos.
La Agricultura Familiar Campesina (AFC) emergió a fines de los años 80 con una propuesta centrada en la recuperación de las libertades públicas, de la democracia, la libertad de expresión y el respeto a los derechos humanos y luego a partir de ella empezó a pensar en el desarrollo rural de una perspectiva amplia sobre la base de tener clara conciencia de lo que es y lo que puede hacer con lo que tiene.
Los pequeños productores campesinos históricamente han sido un sector no organizado que ha marchado subordinado a los intereses de los grandes agricultores. Pero esta situación empezó a variar lentamente en las últimas dos décadas, ahora tienen una organización, la que todavía es débil pero que ya empieza a manifestarse con voz y personalidad.
La mirada desde este sector, empezó a cambiar radicalmente, cuando desde el Movimiento Unitario Campesino y Etnias de Chile (MUCECH) se descubrió el potencial que tiene en sus manos la agricultura familiar.
Los principales dirigentes y sus equipos profesionales empezaron a indagar fuera de las fronteras chilenas, las experiencias de pequeños agricultores especialmente en España, Italia, México y Argentina, para entender como se organizaron, que metodología emplearon, y que alianzas construyeron, entre otros aspectos.
Examinando la experiencia española, se empezó a observar cuidadosamente el desarrollo del turismo rural y como con esta actividad es posible generar recursos para mantener la vida campesina con progreso y bienestar.
El rescate y la defensa de las tradiciones rurales es uno de los aspectos más estudiados de las transformaciones registradas en España.
A fines de los años 90 del siglo pasado algunos dirigentes y profesionales del agro chileno fijaron su atención en la estrategia de desarrollo rural LEADER que se desenvolvía en España.
LEADER es el enfoque territorial para impulsar una estrategia de desarrollo, con un tipo particular de participación social, junto a una política de alianzas facilitadora de la cooperación horizontal para materializar una política innovadora de carácter múltiple.
Otro aspecto relevante de esta propuesta desarrollada en el desarrollo rural español que interesó a los chilenos, fue el concepto de descentralización en la ejecución de los programas.
En las experiencias recopiladas por los dirigentes campesinos que han tenido la oportunidad de conocer la España rural se destaca en general la alianza pública - privada que valora el rol de la agricultura familiar y que invertir en ella, especialmente en tecnología, conocimientos, infraestructura, servicios es un acierto para transformar esta actividad en una gran empresa eficiente y rentable, que genera empleos y aporta a la economía.
Unos de los dirigentes nacionales de los pequeños agricultores chilenos que tiene un amplio conocimiento del desarrollo de este sector en la península ibérica, es Omar Jofre, quien subraya "los campesinos españoles han tenido la virtud de dotarse de una eficiente dirección sobre la base de un programa preciso y claro que les ha permitido impulsar una estrategia de desarrollo nacional que se traduce a las realidades locales".
Jofre destaca en la experiencia española el rol de las organizaciones locales en la difusión y formación de cuadros que deben materializar en sus territorios los proyectos con los cuales se fomenta el progreso y se valoriza la vida rural.
Finalmente para los chilenos amantes de las tradiciones rurales, llamó la atención la espectacular valoración de los patrimonios naturales y culturales que promueven las organizaciones autónomas de los pequeños productores españoles.
( Eduardo Henríquez P. )